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Influencia del clima, la vegetación y el hombre sobre la frecuencia, intensidad y distribución de los incendios en Argentina

Por: Pinilla Vargas, Diana Katherine.
Colaborador(es): Fischer, María de los Ángeles.
Publicación: 2016Descripción: 53 p. tbls., grafs., mapas.Tipo de material: Recurso electrónico. Tesis de posgrado de lectura en biblioteca.Tema(s): INCENDIOS | BOSQUES | CLIMA | PREVENCION DE INCENDIOS | SENSORES REMOTOS | FACTORES DE RIESGO20161201 Recursos en línea: Haga clic para acceso en línea Nota de tesis: Trabajo Final. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Agronomía. Escuela para Graduados. Especialista de la Universidad de Buenos Aires en Teledetección y Sistemas de Información Geográfica. Especialización en Teledetección y Sistemas de Información Geográfica . 2016. Resumen: Los incendios son eventos que causan distintos niveles de impacto en los ecosistemas terrestres debido a efectos biogeoquímicos y biofísicos que pueden desencadenar la destrucción de la biodiversidad, desertificación, disminución de la calidad del agua, ocasionando pérdidas muchas veces irremediables.. En Argentina, las estadísticas oficiales indican que los incendios afectan un promedio de 870 mil hectáreas anualmente, generando pérdidas significativas de recursos naturales así como de vidas humanas.. A pesar de las notables mejoras en el monitoreo de incendios en los últimos años, muchas veces existen problemas para cubrir la totalidad de las áreas afectadas; por este motivo, el uso de información satelital ofrece una gran oportunidad para abordar el tema a escala regional, de una forma objetiva y periódica.. El objetivo principal de este trabajo fue realizar un análisis descriptivo general de los incendios en toda Argentina, desde el 2000 hasta el 2014 a partir de información de sensores remotos, y estudiar su relación con variables bióticas y abióticas como el clima [se calculó la precipitación efectiva o PE como indicador de déficit hídrico, obtenida de la diferencia de la precipitación acumulada y la evapotranspiración potencial], el uso y cobertura del suelo, la influencia humana, e información de ecorregiones y zonas de protección.. Para la extracción de la información se implementó un Sistema de Información Geográfica, y se aplicó una grilla de celdas de 0,5 grados x0,5 grados e tamaño. Se realizaron análisis descriptivos generales de los focos de calor y su energía radiativa junto con el resto de las variables usando regresiones lineales simples, modelos ANOVA y gráficos generales estándar.. Se observó una relación directa entre el número de focos y el poder radiativo [FRP], exponiendo un caso atípico en el extremo noreste argentino, donde un menor número de focos fue acompañado de un alto FRP asociado a la presencia de bosques subtropicales.. Por su parte, la mayor densidad de focos en la zona norte y centro argentina se asoció principalmente al tipo de uso y cobertura del suelo y al nivel de influencia humana.. En la ecorregión del Chaco húmedo y Chaco seco, mayores densidades de focos se asociaron a la presencia de cobertura boscosa y en la zona centro, coincidente con el límite oriental de la ecorregión del Espinal, al uso y nivel de intervención humana, destacándose áreas de uso agropecuario y niveles altos de influencia humana [de 19 a 30 IH].. Se evidenció que la mayor densidad de focos ocurrió en coberturas boscosas, zonas de cultivo y matorral, la primera con los mayores registros históricos de precipitación efectiva [entre 65 y 120 mm/mes] y la última con presencia de un importante déficit hídrico [entre 10 y 64 mm/mes]. . Por su lado, el análisis hecho por áreas protegidas arrojó que, los reservorios de humedal y las reservas naturales ubicadas en la zona norte y centro argentina albergaron la mayor concentración de focos.. Se observó además, que los máximos registros de focos a nivel mensual coincidieron con los menores registros de precipitación efectiva, particularmente en los meses de agosto y septiembre.. A nivel interanual, se observó una relación negativa entre el número total de focos por año y el promedio anual de PE, a excepción del año 2001 que presentó menor frecuencia de focos, y que la incidencia aumentó con valores más altos de PE [90 mm/año].. El 2001 se caracterizó por condiciones atípicas, donde el estado de la vegetación estuvo por encima del promedio histórico para los meses con mayor incidencia de fuegos.
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Trabajo Final. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Agronomía. Escuela para Graduados. Especialista de la Universidad de Buenos Aires en Teledetección y Sistemas de Información Geográfica. Especialización en Teledetección y Sistemas de Información Geográfica . 2016.

Los incendios son eventos que causan distintos niveles de impacto en los ecosistemas terrestres debido a efectos biogeoquímicos y biofísicos que pueden desencadenar la destrucción de la biodiversidad, desertificación, disminución de la calidad del agua, ocasionando pérdidas muchas veces irremediables.. En Argentina, las estadísticas oficiales indican que los incendios afectan un promedio de 870 mil hectáreas anualmente, generando pérdidas significativas de recursos naturales así como de vidas humanas.. A pesar de las notables mejoras en el monitoreo de incendios en los últimos años, muchas veces existen problemas para cubrir la totalidad de las áreas afectadas; por este motivo, el uso de información satelital ofrece una gran oportunidad para abordar el tema a escala regional, de una forma objetiva y periódica.. El objetivo principal de este trabajo fue realizar un análisis descriptivo general de los incendios en toda Argentina, desde el 2000 hasta el 2014 a partir de información de sensores remotos, y estudiar su relación con variables bióticas y abióticas como el clima [se calculó la precipitación efectiva o PE como indicador de déficit hídrico, obtenida de la diferencia de la precipitación acumulada y la evapotranspiración potencial], el uso y cobertura del suelo, la influencia humana, e información de ecorregiones y zonas de protección.. Para la extracción de la información se implementó un Sistema de Información Geográfica, y se aplicó una grilla de celdas de 0,5 grados x0,5 grados e tamaño. Se realizaron análisis descriptivos generales de los focos de calor y su energía radiativa junto con el resto de las variables usando regresiones lineales simples, modelos ANOVA y gráficos generales estándar.. Se observó una relación directa entre el número de focos y el poder radiativo [FRP], exponiendo un caso atípico en el extremo noreste argentino, donde un menor número de focos fue acompañado de un alto FRP asociado a la presencia de bosques subtropicales.. Por su parte, la mayor densidad de focos en la zona norte y centro argentina se asoció principalmente al tipo de uso y cobertura del suelo y al nivel de influencia humana.. En la ecorregión del Chaco húmedo y Chaco seco, mayores densidades de focos se asociaron a la presencia de cobertura boscosa y en la zona centro, coincidente con el límite oriental de la ecorregión del Espinal, al uso y nivel de intervención humana, destacándose áreas de uso agropecuario y niveles altos de influencia humana [de 19 a 30 IH].. Se evidenció que la mayor densidad de focos ocurrió en coberturas boscosas, zonas de cultivo y matorral, la primera con los mayores registros históricos de precipitación efectiva [entre 65 y 120 mm/mes] y la última con presencia de un importante déficit hídrico [entre 10 y 64 mm/mes]. . Por su lado, el análisis hecho por áreas protegidas arrojó que, los reservorios de humedal y las reservas naturales ubicadas en la zona norte y centro argentina albergaron la mayor concentración de focos.. Se observó además, que los máximos registros de focos a nivel mensual coincidieron con los menores registros de precipitación efectiva, particularmente en los meses de agosto y septiembre.. A nivel interanual, se observó una relación negativa entre el número total de focos por año y el promedio anual de PE, a excepción del año 2001 que presentó menor frecuencia de focos, y que la incidencia aumentó con valores más altos de PE [90 mm/año].. El 2001 se caracterizó por condiciones atípicas, donde el estado de la vegetación estuvo por encima del promedio histórico para los meses con mayor incidencia de fuegos.

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