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La agriculturización de la Argentina : una cuestión de producción, equidad y medio ambiente

Ubicación: H 1776 BIS
Por: Solbrig, Otto T.
Tipo de material: Artículos y capítulos.Tema(s): PRODUCCION | MEDIO AMBIENTE | CRISIS ECONOMICA | SECTOR AGRARIO | SUSTENTABILIDAD | CAMBIO TECNOLOGICO | COMPETENCIA ECONOMICA En: Revista de la Bolsa de Comercio de Rosario Vol.94, no.1494 (dic.2004), p.17-25Resumen: En la década de 1990, la agricultura argentina ha experimentado un cambio significativo en la forma de producir, incluyendo nuevas tecnologías, incremento de insumos y nuevas formas de organización. En general, las empresas han sabido adaptarse a estos cambios, incrementando o manteniendo su rentabilidad. Ha habido, sin embargo, una reducción en el número de empresas con un consiguiente aumento en la superficie media de las explotaciones.. Ha habido un gradual deterioro del medio ambiente, señalado por la erosión de los suelos, la pérdida de biodiversidad, la pérdida de nutrientes atada al monocultivo de soja y los efectos contaminantes del aumento en el uso de agroquímicos. Aunque hay muchas evidencias bien documentadas (Viglizzo et al. 2001), faltan muchos estudios de caso.. La impresión es que si bien hay conciencia de algunos de los daños que la agricultura tradicional de altos insumos ocasiona, aún hay poca implementación de técnicas conservacionistas. Ciertos grupos de productores, especialmente aquellos agrupados en AAPRESID y en grupos CREA, han tomado conciencia de los problemas ambientales de la agricultura de altos insumos y están implementando tecnologías conservacionistas.. Desgraciadamente, no constituyen una mayoría de los productores, pero es posible que cultiven una mayoría de las tierras agrícolas. El productor no funciona en un vacío, sino que es parte de una sociedad más amplia.. Para poder practicar una agricultura en la que se respete la integridad de los recursos naturales y la capacidad repoductiva de la tierra, sin sacrificar la restabilidad de la explotación o la equidad económica del sistema, la sociedad civil y el gobierno tambien necesitan adoptar estos objetivos.. Anteriormente a la década de 1990, las políticas gubernamentales macroeconómicas no permitían el desarrollo de uan agricultura conservacionista (Fiorentino 1983). Empezando en la década de 1940, fueron diseñadas una serie de políticas macroeconómicas para transferir recursos de la gricultura a la industria, sobre todo la cracón del IAPI y los recargos a la exportación de productos.. Ellas tuvieron como resultado el estancamiento del sector rural, consecuencia de la disminución de la restabilidad de la producción agropecuaria. Aún cuando después de los años `60 el gobierno trató de estimular al sector agropecuario, las frecuentes crisis en la balanza de pagos y consecuentes desvalorizaciones de la moneda crearon gran incertidumbre, que llevó a una enorme descapitalización del campo argentino.. El impuesto a la exportacion fue eliminado en la década de 1990, pero ha vuelvo a ser impuestos con todos sus aspectos negativos. Mientras que muchos países del mundo subsidian su agricultura, la Argentina la grava. Si el subsidio es negativo para nuestra agricultura porque deprime los precios y crea excedentes, las retenciones a la producción tienen el efecto contrario: aumentan los costos para la agricultura argentina y reducen su producción. Desde el punto de vista del gobierno y de la sociedad es importante crear un sistema agropecuario sostenible y altamente productivo con dos objetivos: (1) afianzar la seguridad alimenticia de la problación, y (2) incrementar los saldos exportables de la agricultura.
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En la década de 1990, la agricultura argentina ha experimentado un cambio significativo en la forma de producir, incluyendo nuevas tecnologías, incremento de insumos y nuevas formas de organización. En general, las empresas han sabido adaptarse a estos cambios, incrementando o manteniendo su rentabilidad. Ha habido, sin embargo, una reducción en el número de empresas con un consiguiente aumento en la superficie media de las explotaciones.. Ha habido un gradual deterioro del medio ambiente, señalado por la erosión de los suelos, la pérdida de biodiversidad, la pérdida de nutrientes atada al monocultivo de soja y los efectos contaminantes del aumento en el uso de agroquímicos. Aunque hay muchas evidencias bien documentadas (Viglizzo et al. 2001), faltan muchos estudios de caso.. La impresión es que si bien hay conciencia de algunos de los daños que la agricultura tradicional de altos insumos ocasiona, aún hay poca implementación de técnicas conservacionistas. Ciertos grupos de productores, especialmente aquellos agrupados en AAPRESID y en grupos CREA, han tomado conciencia de los problemas ambientales de la agricultura de altos insumos y están implementando tecnologías conservacionistas.. Desgraciadamente, no constituyen una mayoría de los productores, pero es posible que cultiven una mayoría de las tierras agrícolas. El productor no funciona en un vacío, sino que es parte de una sociedad más amplia.. Para poder practicar una agricultura en la que se respete la integridad de los recursos naturales y la capacidad repoductiva de la tierra, sin sacrificar la restabilidad de la explotación o la equidad económica del sistema, la sociedad civil y el gobierno tambien necesitan adoptar estos objetivos.. Anteriormente a la década de 1990, las políticas gubernamentales macroeconómicas no permitían el desarrollo de uan agricultura conservacionista (Fiorentino 1983). Empezando en la década de 1940, fueron diseñadas una serie de políticas macroeconómicas para transferir recursos de la gricultura a la industria, sobre todo la cracón del IAPI y los recargos a la exportación de productos.. Ellas tuvieron como resultado el estancamiento del sector rural, consecuencia de la disminución de la restabilidad de la producción agropecuaria. Aún cuando después de los años `60 el gobierno trató de estimular al sector agropecuario, las frecuentes crisis en la balanza de pagos y consecuentes desvalorizaciones de la moneda crearon gran incertidumbre, que llevó a una enorme descapitalización del campo argentino.. El impuesto a la exportacion fue eliminado en la década de 1990, pero ha vuelvo a ser impuestos con todos sus aspectos negativos. Mientras que muchos países del mundo subsidian su agricultura, la Argentina la grava. Si el subsidio es negativo para nuestra agricultura porque deprime los precios y crea excedentes, las retenciones a la producción tienen el efecto contrario: aumentan los costos para la agricultura argentina y reducen su producción. Desde el punto de vista del gobierno y de la sociedad es importante crear un sistema agropecuario sostenible y altamente productivo con dos objetivos: (1) afianzar la seguridad alimenticia de la problación, y (2) incrementar los saldos exportables de la agricultura.

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