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Cisticercosis bovina en la argentina : consideraciones respecto de su impacto económico ganadero y sanitario humano

Por: Prati, Bárbara.
Colaborador(es): Pérez Tort, Gabriela [dir.].
Publicación: 2014Descripción: 126 p. il,,tbls., grafs., fot.Tipo de material: Recurso electrónico. Tesis de posgrado de lectura en biblioteca.Tema(s): CISTICERCOSIS | ENFERMEDADES PARASITARIAS | PELIGRO PARA LA SALUD | PERDIDAS ECONOMICAS | GANADO BOVINO20180301 Recursos en línea: Haga clic para acceso en línea Nota de tesis: Tesis. Università degli Studi Di Parma y Facultad de Agronomía. UBA. Alta Dirección en Tecnología de los Alimentos [MITA]. Master Internacional en Tecnología de los Alimentos. 2014. Resumen: La cisticercosis bovina es una enfermedad zoonótica, de distribución mundial, cuyo agente etiológico es el Cyscicercus bovis, que es la forma larvaria quística de la Tenia humana, Taenia saginata. El parásito tiene un ciclo de vida indirecto: el hombre es el hospedador definitivo, que debe ingerir la forma larvaria enquistada en el músculo bovino (carne cruda o mal cocida) para infectarse. El bovino es el hospedador intermediario que se infecta al ingerir huevos de Taenia saginata eliminados en las heces humanas. Estos huevos pueden contaminar piensos, el agua de bebida de los animales o ser vehiculizados en forma mecánica por pájaros o insectos. Es de destacar que los huevos de Taenia saginata (al igual que otras tenias) salen con las heces ya infectantes, lo cual facilita la transmisión de la parasitosis. Los hábitos de consumo de carne cruda o poco cocida, las condiciones higiénicas o condiciones sanitarias deficientes (falta de letrinas), falta de conocimiento, eliminación inadecuada de aguas residuales y la contaminación fecal de alimentos y/o agua por los empleados agrícolas, son posibles fuentes de infección. La manifestación clínica en el ganado vacuno suele ser leve. Pero si se han observado infecciones severas en bovinos jóvenes. No se ha observado predilección por sexo, edad o raza. En el ser humano la enfermedad suele cursar asintomática, pero puede provocar manifestaciones tales como: insomnio, anorexia, nerviosismo, pérdida de peso, dolores abdominales, diarrea y estreñimiento. El diagnóstico en el ganado vacuno se puede realizar en el animal vivo (inspección), obteniendo un alto porcentaje de falsos negativos. El método de elección es la inspección post-mortem, mediante el examen visual, palpación e incisión de los músculos maseteros, corazón, lengua, diafragma y esófago. En el caso de detectarse quistes las medidas a tomar según sea una infestación local o generalizada, varían desde el saneamiento por frio o el decomiso de la canal. También se cuenta con técnicas serológicas para su identificación. En el ser humano el diagnóstico es mediante la detección del parásito (huevos o proglótidos) en las heces y técnicas serológicas. No se realiza tratamiento con antiparasitarios en bovinos pero si en humanos, se utilizan generalmente antiparasitarios como el Praziquantel y la Niclosamida; los cuales son adulticidas pero no ovicidas. Debido a esto es importante saber que hasta 48hs posterior al tratamiento el paciente seguirá eliminando huevos en las heces. La cisticercosis bovina es una enfermedad que provoca grandes pérdidas económicas debido al decomiso, refrigeración y devaluación de las canales infectadas. El trabajo en conjunto con médicos (control sanitario de personas infectadas, brindando medidas higiénicas y sanitarias), veterinarios (entrenamiento en la inspección de canales y control serológico de animales en la granja y post-mortem), farmacéuticos, maestros de escuelas e instituciones gubernamentales (educando a la población, saneamiento ambiental) entre otros, puede y debe realizarse para evitar la propagación de la enfermedad. Es necesario implementar un programa de educación dirigido a la población en general, fomentando el consumo de carne cocida y no cruda, de los trabajadores rurales mediante buenas prácticas agrícolas, lavado de mano, uso de letrinas. Es importante tener en cuenta, que las medidas a tomar, prescinden de los medios de comunicación masivos para poder abarcar más superficie y mayor llegada a la población. Todas estas medidas contribuirán a la erradicación de la enfermedad, que no discrimina entre clases sociales, ni niveles económicos, ya que es de distribución mundial. En conjunto serán de utilidad para mejorar la situación económica ganadera mundial evitando tantas pérdidas por decomiso y devaluación de las canales. En la Argentina, actualmente, no hay ningún plan de erradicación por parte de la Nación, lo cual hace la misma más difícil. A su vez tampoco hay muchos casos registrados de la enfermedad, ya sea por baja prevalencia de la enfermedad o por fallas en su diagnóstico y/o negligencia a la hora de denunciarla, aunque es una enfermedad de denuncia obligatoria.
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Tesis. Università degli Studi Di Parma y Facultad de Agronomía. UBA. Alta Dirección en Tecnología de los Alimentos [MITA]. Master Internacional en Tecnología de los Alimentos. 2014.

La cisticercosis bovina es una enfermedad zoonótica, de distribución mundial, cuyo agente etiológico es el Cyscicercus bovis, que es la forma larvaria quística de la Tenia humana, Taenia saginata. El parásito tiene un ciclo de vida indirecto: el hombre es el hospedador definitivo, que debe ingerir la forma larvaria enquistada en el músculo bovino (carne cruda o mal cocida) para infectarse. El bovino es el hospedador
intermediario que se infecta al ingerir huevos de Taenia saginata eliminados en las heces humanas. Estos huevos pueden contaminar piensos, el agua de bebida de los animales o ser vehiculizados en forma mecánica por pájaros o insectos. Es de destacar que los huevos de Taenia saginata (al igual que otras tenias) salen con las heces ya infectantes, lo cual facilita la transmisión de la parasitosis.
Los hábitos de consumo de carne cruda o poco cocida, las condiciones higiénicas o condiciones sanitarias deficientes (falta de letrinas), falta de conocimiento,
eliminación inadecuada de aguas residuales y la contaminación fecal de alimentos y/o agua por los empleados agrícolas, son posibles fuentes de infección.
La manifestación clínica en el ganado vacuno suele ser leve. Pero si se han observado infecciones severas en bovinos jóvenes. No se ha observado predilección por sexo, edad o raza.
En el ser humano la enfermedad suele cursar asintomática, pero puede provocar manifestaciones tales como: insomnio, anorexia, nerviosismo, pérdida de peso, dolores abdominales, diarrea y estreñimiento.
El diagnóstico en el ganado vacuno se puede realizar en el animal vivo (inspección), obteniendo un alto porcentaje de falsos negativos. El método de elección es la inspección post-mortem, mediante el examen visual, palpación e incisión de los
músculos maseteros, corazón, lengua, diafragma y esófago. En el caso de detectarse quistes las medidas a tomar según sea una infestación local o generalizada, varían desde el saneamiento por frio o el decomiso de la canal. También se cuenta con técnicas serológicas para su identificación.
En el ser humano el diagnóstico es mediante la detección del parásito (huevos o proglótidos) en las heces y técnicas serológicas.
No se realiza tratamiento con antiparasitarios en bovinos pero si en humanos, se utilizan generalmente antiparasitarios como el Praziquantel y la Niclosamida; los cuales son adulticidas pero no ovicidas. Debido a esto es importante saber que hasta 48hs
posterior al tratamiento el paciente seguirá eliminando huevos en las heces.
La cisticercosis bovina es una enfermedad que provoca grandes pérdidas económicas debido al decomiso, refrigeración y devaluación de las canales infectadas.
El trabajo en conjunto con médicos (control sanitario de personas infectadas, brindando medidas higiénicas y sanitarias), veterinarios (entrenamiento en la inspección de canales
y control serológico de animales en la granja y post-mortem), farmacéuticos, maestros de escuelas e instituciones gubernamentales (educando a la población, saneamiento
ambiental) entre otros, puede y debe realizarse para evitar la propagación de la enfermedad. Es necesario implementar un programa de educación dirigido a la población en general, fomentando el consumo de carne cocida y no cruda, de los
trabajadores rurales mediante buenas prácticas agrícolas, lavado de mano, uso de letrinas. Es importante tener en cuenta, que las medidas a tomar, prescinden de los medios de comunicación masivos para poder abarcar más superficie y mayor llegada a la población.
Todas estas medidas contribuirán a la erradicación de la enfermedad, que no discrimina entre clases sociales, ni niveles económicos, ya que es de distribución mundial. En conjunto serán de utilidad para mejorar la situación económica ganadera
mundial evitando tantas pérdidas por decomiso y devaluación de las canales.
En la Argentina, actualmente, no hay ningún plan de erradicación por parte de la Nación, lo cual hace la misma más difícil. A su vez tampoco hay muchos casos registrados de la enfermedad, ya sea por baja prevalencia de la enfermedad o por fallas en su diagnóstico y/o negligencia a la hora de denunciarla, aunque es una enfermedad de denuncia obligatoria.

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